Bermejo, Soto y Fernández: trío de ases en la sala Kubik

el 26 febrero, 2014 en Artes escénicas, Entrevistas, Madrid, Recomendamos, Teatro

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TEXTO: MARTA GARCÍA SAHAGÚN

Nos encontramos con tres pesos pesados del teatro español: Luis Bermejo, Fernando Soto y José Ramón Fernández. Ellos son los artífices de El minuto del payaso, la obra que ocupa la sala Kubik Fabrik todos los jueves de febrero. Se nota la complicidad entre ellos desde el primer momento. Son amigos, compañeros de profesión y, sobre todo, de creación. Ellos han sacado a flote este proyecto personal, participando todos en la idea y en su posterior desarrollo. Luis Bermejo interpreta al payaso que está a punto de salir a escena. Es, como todo payaso, gracioso, pero su monólogo deja entrever la rabia contenida, las verdades que esconden su maquillaje y la nariz de goma. La dirección corre a cargo del segundo en cuestión, el actor y director Fernando Soto, mientras que el texto lo firma el dramaturgo, y último vértice de este triángulo, José Ramón Fernández. Nos reunimos con ellos para hablar de la obra, pero también aprovechamos para charlar sobre el proceso de creación de un artista, de la situación actual del teatro o de sus nuevos proyectos.

 ElClubExpress: ¿Qué queréis transmitir con El minuto del payaso?

(Silencio. Los tres se miran para saber quién contesta)

José Ramón Fernández: Estos cabrones siempre hacen lo mismo, me miran para que introduzca… (risas) todo comenzó con una idea de Fernando, allá por 2008, sobre un payaso furioso con el mundo, un tipo que tiene que subir al escenario a desempeñar con toda dignidad su oficio pero al mismo tiempo siente la rabia por el mundo que le rodea. Esto produce un discurso en el que inevitablemente afloran nuestras propias querencias, incluso literarias. Un referente que surgió desde el principio fue Thomas Bernhardt. Y ahí se quedó el proyecto, hasta que por fin Luis tuvo la sensata idea de ponerlo en manos de Luis Crespo. Nos planteamos el trabajo en ese sentido, y también el que fuese un guante para el cuerpo y alma de este señor (dirige la mirada a Luis Bermejo)

ElClubExpress: ¿Fue escrito expresamente para Luis Bermejo?
Fernando Soto: Sí, está pensado para Luis, claramente. Es como cuando vas de vacaciones, ves algo y piensas: “pues esto se lo tengo que comprar a Fulano”. Es unipersonal. Y el personaje sigue cambiando cada día: no está acabado, y no sé si se acabará alguna vez. El proyecto lo ha producido El Zurdo, que es la compañía de Luis Bermejo y Luis Crespo, y nosotros lo hemos ido dando forma.

J.R.F.: Pone mi firma por si hay alguna denuncia (se ríe) pero lo hemos escrito los tres, pues a  lo largo de los ensayos el original se ha ido desarrollando: se han incluido citas, textos de los tres,… con lo cual no es sólo mío, lo que pasa es que los cabrones no lo quieren firmar.

Luis Bermejo: ¿Y yo qué puedo decir? Pues que para mí es un regalo que comenzó en 2008, después de haber hecho Sobre Horacios y Curiacios, un espectáculo que tuvo mucho éxito. (se refiere a la producción del Teatro de La Abadía de la obra de Bertold Brecht Los Horacios y los Curiacios, Premio Max al Mejor Espectáculo Teatral 2005, en la que participaron Bermejo y Soto)

ElClubExpress: En la que hacías de payaso también…
L.B.: Sí, hacía también de payaso, y ya en aquella época Fernando me dejaba caer que había que hacer un monólogo en el que hiciera de payaso. Se utiliza al payaso para trasmitir la indignación de este hombre, pero también de vehículo para contar otras muchas cosas que tienen la maravillosa pluma de José Ramón, una pluma poética con una acidez intrínseca subyacente. Y, como dice Fernando,  está en construcción.

J.R.F.: En realidad, (una obra de teatro) es un punto al que llegar. Cuando empezamos los ensayos, nuestro payaso tenía el mismo nombre que el payaso de “Horacios…”. Y de hecho ha aparecido ya en otros espectáculos, como “Algún día nos encontraremos”, que hizo Fernando con El Zurdo y en el que se decía una frase que es el leit motiv del primer acto de nuestra obra.

L.B.: Podría ser un biopic, pero no lo es (se ríen)

J.R.F.: A mí, que me gusta coger autores que me interesan y leer sus obras por orden cronológico de escritura, me llama la atención que muy a menudo hay personajes que son como primos de otros que has encontrado en otra obra: es el mismo personaje, solo que en otro rol… ¡como si se hubiera dejado bigote! Pues este personaje es una evolución de muchos personajes por los que ha pasado Luis, incluido, por ejemplo,  el de “El señor” (película de 2012, dirigida por Juan Cavestany)

F.S.: O como en “Capitalismo” (“Capitalismo, hazles reír”, obra dirigida por Andrés Lima y estrenada en 2013 en el Teatro Circo Price)

L.B.: Si, bueno, a la hora de interpretar, incluso diría a la hora de escribir o dirigir, todos tienen algo de ti. Tú estás por detrás, mostrando especificidades que son tuyas.

ElClubExpress: Son las ventajas de trabajar entre amigos.
F.S.: Llevamos mucho tiempo, diría que desde Hoy es mi cumpleaños, escrita por José Ramón y en la que dirigía Luis y yo actuaba, y luego yo dirigí y el actuó… hace ocho años ya ¿no?

J.R.F.: No, perdona, 2002. (ríen todos)

F.S.: Y mola, mola mucho. Porque aunque trabajemos en otras cosas, tener una compañía pequeña donde refugiarse (como El Zurdo pero también otras) está bien.

L.B.: Yo creo que es necesario juntarse con gente que te posibilite hacer lo que te salga. Un espectáculo como “El minuto del payaso” es como un viaje, no tienes asegurado lo que va a pasar.

“Lo que te permiten las salas alternativas es el riesgo. Las salas grandes, públicas o semi-públicas, se arriesgan muy poco, lo cual es algo que no entro a juzgar. Pero bajo mi punto de vista, el riesgo es bueno”

ElClubExpress: ¿Es la libertad de la que habláis la que dan teatros del “Off-Madrid” como Kubik Fabrik, La escalera de Jacob, el Teatro del Barrio…? ¿Tiene que ver este tipo de salas con las obras que se hacen en ellas?
F.S.: No. Yo haría lo mismo aunque estuviera en el Palacio de Versalles. La libertad te la das tú. Otra cosa es que haya sitios en los que se coarte la libertad creativa, pero eso es algo normal tanto en teatro como en cine, TV, etc. El producto es el producto y se ciñe uno al producto.

J.R.F.: La diferencia está en que en las salas alternativas el proceso de creación es prioritario respecto a otros aspectos del espectáculo, sobre todo en lo referente a horarios y calendario. En salas alternativas todo se ajusta a lo que el creador decide que tiene que hacer: hay libertad en cuanto al proceso de creación, y eso para un espectáculo teatral es importante.

F.S.: Lo que te permiten las salas alternativas es el riesgo. Las salas grandes, públicas o semi-públicas, se arriesgan muy poco, lo cual es algo que no entro a juzgar. Pero bajo mi punto de vista, el riesgo es bueno. Aquí el riesgo se asume en las salas alternativas, pero por ejemplo, en Londres, en el Royal Court Theatre, que es un teatro nacional, se programan obras de autores que, yo al menos, no conozco. Autores nuevos, aunque sea más arriesgado. Eso es lo bueno. Y las salas alternativas ahora, o como las quieran llamar, es lo que están haciendo. En la Kubik se está haciendo una gran apuesta, no sólo por lo que cuesta económicamente levantar una sala, sino por la programación.

J.R.F.: Es lo que envidiábamos de Londres hace 10 o 15 años, donde encontrábamos a autores de gran prestigio en salas de 100 localidades. Aquí costaba encontrarse con eso. Ahora lo vemos en estas salas pequeñas, como Kubik Fabrik, donde los autores encuentran ese espacio propicio para hacer lo que les apetece hacer.

ElClubExpress: Luis, en “El minuto del payaso” te pasas toda la obra sólo ante el público. ¿Cómo llevas estar tanto tiempo expuesto a ese reto?
L.B.: Mira, estoy ahora escuchándoos, y estoy pensando en el espectáculo. Reconozco que tiene algo apasionante, pero hasta que lo pillas no puedes estar como estoy yo ahora aquí tomándome un café tranquilamente. Estás pensando permanentemente, o por ráfagas, da igual, en cómo lo llevas. Hablando sinceramente, es una putada (sobre todo antes y después de salir, que sólo puedes hablar con el director), pero al mismo tiempo es un reto. Y además es placentero: la cercanía de la gente, el manejo de los tiempos… el resto es mejor no pensarlo (ríen todos)

J.R.F.: Curioso porque lleva 20 años actuando y al encontrarse por primera vez sólo los primeros días fue duro…

L.B.: ¡No, no, al principio estuve a punto de dejarlo!

F.S.: Aún ahora, cuando se va acercando la hora de la función, los que le vemos desde fuera notamos un poco cómo se va poniendo “en situación”. Y claro, los nervios.

L.B.: Es la sensación de que lo tienes todo controlado, pero sabes que eso es imposible. No tienes nada controlado. No hay nada controlado, como en la vida.

F.S.: Sí, es una responsabilidad muy grande.

J.R.F.: Y es interesante porque la obra va de eso. Es un payaso que va a salir a escena y pasa todo ese proceso de miedo, ese “huerto de los olivos”, ese sufrimiento del actor que está a punto de salir a escena…

L.B.: Es un estado de querer estar ahí pero no sentirse ahí. Y le ocurre a mucha gente, en muchas situaciones: en tu casa te pones a leer y no lees, quieres estar en el campo pero una vez allí no te apetece. Quiero estar aquí pero me quiero marchar.

ElClubExpress: ¿Qué preferís: dirigir, interpretar… o escribir?
F.S.: Yo lo que hace Luis aquí no lo sabría hacer (ríe)

L.B.: Yo últimamente lo de director no lo veo claro, me lo paso mejor actuando. Una vez estás dentro hay algo de salto al vacío que engancha.

F.S.: Hay cosas que a mí me gusta mucho contar desde fuera, y hay otras en las que me gusta estar dentro. Pero bueno, no lo sé… a mí me gusta todo. Mira, por ejemplo, el otro día iba a dirigir un texto en inglés con unos compañeros e hicimos un teaser y me encantó. Yo nunca me he atrevido a hacer cine, pero por curiosidad, no para hacer ningún corto ni ninguna película, a veces me planteo hacer algún curso de técnica cinematográfica. Escribir me encantaría, pero me parece dificilísimo, una brutalidad. Es para virtuosos.

“Escribir para meter en el cajón a mí me cuesta una barbaridad. Escribir sabiendo que lo va a representar alguien es otra cosa. Y ya escribir sabiendo quién lo va a representar es un lujo”

ElClubExpress: José Ramón, ¿nunca te ha tentado escribir para cine?
J.R.F.: Sí, de hecho escribí algunas cosas, pero es un mundo en que realmente controlas muy poco, apenas puedes intervenir. En teatro puedes jugar con el texto, puedes desarrollarlo, pero el cine va demasiado rápido como para poder hacer eso. Y escribir para meter en el cajón a mí me cuesta una barbaridad, de hecho, desde Nina (en 2002) no he escrito nada porque a mí me haya apetecido y luego ala, al cajón. Todo ha tenido más o menos un destinatario. Escribir sabiendo que lo va a representar alguien es otra cosa. Y ya escribir sabiendo quién lo va a representar es un lujo, porque entonces te metes totalmente: escuchas su voz, su respiración, su modo de comentar las frases… te metes en los zapatos de otro.

Por ejemplo, en El minuto del payaso, todo lo que le pasa al personaje tiene que ver con algo que les pasa a los actores permanentemente en este oficio: que en el momento de salir, tú sales a jugarte la vida, como un trapecista. Desde fuera, para mí sería más difícil de explicar esta sensación, y en cine yo como autor “estoy fuera” porque normalmente el guionista no va a un rodaje. En cambio, en teatro la reflexión de mi personaje la puedo hacer desde dentro, desde la piel del personaje, y puedo desarrollarla en los ensayos, o tenerla en cuenta para la próxima obra. Esto hace al teatro más interesante para un autor que cualquier otro género.

ElClubExpress: Últimamente también está aflorando en España un cine de guerrilla, low cost, en el que quizás tendrían cabida otros proyectos más pequeños o personales…

L.B.: Hay algo en la definición low cost que chirría para el cine, porque no creo que nadie quiera hacerlo low cost. Por ejemplo, si José Ramón tiene un guión y nadie se lo produce, entonces claro que lo haces low cost, porque estás entre meter el guión en el cajón o sacarlo a la luz. Pero no es un low cost de motu propio.

J.R.F.: Yo cambiaría la definición low cost por “lo que te diera la gana”. Si se puede sacar algo bueno de la situación tan precaria que están viviendo las artes en este país es esa idea de “yo voy a hacer lo que me dé la gana porque como lo voy a hacer por nada voy a hacer lo que yo quiero”. Entonces ocurre que están surgiendo muchos proyectos interesantísimos de una calidad extraordinaria porque es lo que tenían esos artistas en la cabeza, lo que querían hacer. Ya no es “voy a hacer esto porque me lo han ofrecido y me interesa” sino “voy a hacer esto porque es lo que llevo 20 años queriendo hacer” y es por ello que  hoy encontramos trabajos muy arriesgados con una enorme calidad. Luego además en estas cosas hay casualidades que a veces son un espejismo: dentro de nada dirán que la crisis ha generado una estupenda generación de dramaturgos. Es cierto que existe, pero ha sido casual. En estas salas más pequeñas están saliendo proyectos muy arriesgados de estos jóvenes. Al principio sabes que otros espacios no apostarían por ellos, pero una vez que estrenan y se ve la calidad que tienen cambian las cosas. Pero tiene que haber un tipo valiente que lo saque adelante.

F.S.: Si te pones a pensarlo como un productor, la Cuarta Pared por ejemplo tiene más butacas que la Sala Pequeña del Teatro Español. A mí me gustaría que la sala Kubik u otras salas del estilo tuvieran más importancia, y parece que ahora con la crisis lo están consiguiendo. El tema es que antes muchos artistas no querían pasar por estas salas: lo veían denigrante, como una bajada a los infiernos. Y ahora, con la moda de hacer teatro en espacios no convencionales se apuntan al carromato cuando hay gente que lleva más de 30 o 40 años en esto. Hay que establecer un equilibrio. Yo creo que lo que está aquí mal y siempre ha estado mal planteado es el sistema de producción sobre los espectáculos y sobre el cine. No funciona, está podrido.

ElClubExpress: ¿Qué habría que hacer?
F.S.: No lo sé, yo no soy gestor, pero está claro que no funciona. Hay mucha gente en esta profesión, pero también hay mucho trabajo y oportunidades. Te voy a decir las cosas claras: yo no entiendo eso del Talent que ha hecho Teatros del Canal (se refiere al Talent Madrid, un concurso/festival que realiza Teatros del Canal para impulsar las artes escénicas) No entiendo como pueden hacer un Operación Triunfo, es impensable. Lo que tienes que hacer es dedicar  un espacio cultural para esa gente. No puedes hacer un concurso de talento.

L.B.: Unas amigas mías ganaron el año pasado ese Talent y es verdad que ese premio les ha posibilitado hacer bolos, y por esa parte está bien.

F.S.: Unas chicas que tienen ante todo un talento inmenso.

L.B.: Pero estábamos tomando algo y pensamos ¿y los que no han ganado?  ¿Es que no tienen talento ellos? Yo creo que hay que respecto al teatro lo que habría que hacer es que las ayudas estén mejor estructuradas.

F.S.: Yo me juego mi dinero, perfecto, pero lo que necesito es un lugar para que se vea, y medios para convencer a la gente de que se vea. Que haya equidad, porque a veces se tiene la idea de que todas las artes son iguales, que puedes promocionar el cine igual que un espectáculo de teatro o una aplicación del móvil, y no es lo mismo.

J.R.F.: El teatro implica el trabajo en directo con un grupo de personas bastante amplio. Y es un trabajo muy difícil de llevar a cabo que no puedes, digamos, almacenar, como haríamos con otras artes.  Es una frustración que un espectáculo teatral tenga poca vida, y es de agradecer el esfuerzo de las salas al pensar en iniciativas. Por ejemplo, que cada día de la semana haya una función distinta beneficia al público y al trabajo de la compañía. Es una propuesta muy loable y sencilla que ha nacido desde dentro, de la gente que trabaja directamente en esto.

ElClubExpress: ¿Qué pensáis de los premios?
L.B.: Si son para promocionar está bien que los haya. Lo que no me gusta de ellos es que fomentan la competitividad.

F.S.: Hay una cosa que yo no entiendo: los rankings de espectáculos. Queremos clasificarlo todo… y puede ser tan bueno “El intérprete” de mi querido Asier (que le amo y es la hostia) como algo que sólo hayan visto 10 personas en la sala más recóndita de Madrid.

J.R.F.: Es curiosa la forma de presentarlo, porque una cosa es que un crítico te recomiende unos espectáculos, que se va a ellos… o no (risas) y otra es presentarlos en forma de ranking. Eso de ser el número 2 es una cosa rara…  a mí me dieron un Max (Mejor Autor Teatral en Castellano por “Las manos” en 2002, junto a Yolanda Pallín y Javier García Yagüe), pero antes había sido finalista muchos años y la sensación es como que te dan el pésame. Pero bueno, supongo que son formas de promoción.

F.S.: Yo creo de verdad que la mejor manera de promoción es dar trabajo a la gente.

“Tengo una compañía de teatro y sé el esfuerzo que cuesta mantenerla, pero es el sueño en el que nos hemos metido todos. Y yo creo que hay mucha gente que va al teatro, cada vez más, y que se lo pasan bien”

ElClubExpress: ¿Y qué propondríais para dar más visibilidad para las obras?
F.S.: Que haya giras… y que la gente pueda acceder a esa información. Y eso es posible cuando se hacen bien las cosas en la gestión. Porque hay dinero, y hay teatros. Antes podías ver a cualquier compañía (Micomicón, Meridional, Ultramarinos de Lucas) por todas partes de España. Ahora ya no: el circuito es cada vez menor. Y no estoy siendo derrotista, sino realista.

L.B.: Tengo una compañía de teatro y sé el esfuerzo que cuesta mantenerla. Hay veces que te hacen pirulas, te llega una carta de hacienda diciendo que si hace 5 años hay algo que no estaba regulado y ahora tienes que pagar 3000 euros, etc. Pero bueno. Lo que quiero decir es que cuesta muchísimo, pero es el sueño en el que nos hemos metido todos. Y yo creo que hay mucha gente que va al teatro, cada vez más, y que se lo pasan bien.

J.R.F.: Yo creo que lo que tiene el teatro respecto de otras artes es esa inmediatez que implica que el espectador está comprobando a cada instante que el que está ahí delante va a muerte con él. Y hay muchos formatos, pero en éste en el que nos estamos moviendo con El minuto del payaso la cercanía es tal que hace más evidente la esencia del teatro: que el espectáculo se hace a medias, que necesitas totalmente la respiración del público para que tenga sentido. Es una cosa que surge entre los dos, entre el espectador y el intérprete.

L.B.: Yo estoy de acuerdo contigo. Nosotros necesitamos con este trabajo que el público también te esté diciendo algo a ti. A propósito de esto me estaba acordando de mi profesor de natación -que no suele ir mucho al teatro y ahora está emergiendo como espectador- cuando el otro día vino a ver la función y me dijo: “Hay que ver qué jodido lo tiene el payaso”. Me encantó la frase.

J.R.F.: A los que comparten la profesión también les conmueve de una forma muy concreta. En la obra hemos metido mucho humor, pero todo lo que está por debajo tiene que ver con este oficio –con todos los del arte, pero en concreto con este oficio-.

L.B.: La figura del payaso es esa persona que te puede abrir la cabeza desde el humor.

ElClubExpress: ¿Y algún proyecto futuro que tengáis en mente?
F.S.: Que esto tenga mucha vida.

L.B.: Yo quiero llevar esto por ahí, de hecho como soy yo solito puedo empacar las cosas…

J.R.F.: ¡Dilo, dilo, que esto es una revista online y la leen por ahí fuera!

L.B.: Proyectos claros no hay, tengo deseos. Me gustaría ir a Argentina. Conozco a Claudio Tolcachir, que tiene una sala, Timbre4, a la que me gustaría ir. Como soy yo solo puedo asumir los riesgos que puedan implicar ir para allá.

F.S.: Nosotros (Bermejo y Soto) estamos con “Maridos y Mujeres” (la producción del Teatro de La Abadía dirigida por Álex Rigola de la obra de Woody Allen) de gira. En mayo hacemos “Constelaciones” de Nick Payne en la sala Kubik Fabrik. Y hay proyectos por ahí, siempre haciendo mil cosas, siempre. Por ejemplo, este domingo hago de narrador en Storywalker, una aplicación que se ha inventado también la Kubik, que cuenta historias del barrio de Usera dramatizadas.

J.R.F.: Yo ahora tengo un texto para estrenar en enero o febrero del año que viene en Francia, y sí hay por ahí un proyecto nuevo pero vamos, es verdad que estamos enredando siempre. Además con esto te pasa una cosa: en cuanto estés en casa porque unos meses los tengas un poco más relajados, te suena el móvil.

ElClubExpress: … y te lian.
J.R.F.: Exacto.

Bermejo, Soto y Fernández: trío de ases en la sala Kubik, puntuado 4.7 de 5 basado en 3 votos.

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